El
síndrome de Tourette se diagnostica observando los síntomas y evaluando el
historial familiar. En la diagnosis del ST, los tics motores y fónicos deben
estar presentes por lo menos 12 meses. Se pueden usar estudios de
neuroimágenes, como imágenes de resonancia magnética (IRM), tomografía
computarizada (TC) y escáneres electroencefalográficos (EEG), o distintas
pruebas de sangre para excluir otras condiciones que se puedan confundir con
ST. Sin embargo, la diagnosis del ST es clínica. No hay pruebas de sangre u
otras pruebas de laboratorio que puedan diagnosticar el trastorno
Tratamiento
Se puede tratar mediante ejercicios de respiración. Duplicar
la frecuencia (número) respiratoria normal del paciente e igualmente duplicar
en cantidad cada inhalación. Para esto, mida primero su frecuencia respiratoria
normal y con un globo su capacidad pulmonar normal y anótela para tener
presente su estado antes del tratamiento. Luego, cada hora, dentro de su
horario activo, haga dos sesiones de 5 minutos de duplicado de la frecuencia
respiratoria y de la admisión de aire a sus pulmones y al terminar cada sesión,
cierre los ojos (Para aumentar la relajación muscular) y retenga lo que más
pueda la última admisión de cada sesión, exhalando suavemente la respiración.
Este tratamiento aumenta las dosis naturales de dopamina, serotonina,
norepinefrina y otros neurotransmisores, mejorando también la neurorecepción,
así como normalizando el flujo sanguíneo en calidad y cantidad en las zonas del
cerebro responsables de los reflejos involuntarios.
Otros tipos de terapia pueden ser útiles. A pesar de que los
problemas psicológicos no causan el ST, la psicoterapia puede ayudar a la
persona a manejar no sólo el trastorno sino también los problemas sociales y
emocionales que suelen acompañarlo.
Adicionalmente, otro de los medicamentos para el síndrome de
Tourette que se emplea también para tratar el TDA (trastorno de déficit de
atención) es la Strattera.
Con este vídeo podrás saber más sobre este síndrome.


